Por Anaiz Quevedo

Lloro porque se va, lloro porque se queda, soy feliz porque me abraza, me despedazo si se va, me desequilibro si él o ella se queda. Para algunas personas la pareja es tan indispensable para vivir que se les olvida amarse a sí mismos. Y literalmente se ahogan si el otro no actúa según sus expectativas, y si decide seguir otros caminos con alguien más. Esto no quiere decir que no haya que experimentar tristezas y duelos, pero sin duda amar al otro más que a uno mismo es una conducta que hay que revisar.

Si nos vemos atrapados en la desesperación porque no puedo estar a solas conmigo mismo pendiente de que hace o deja de hacer mi pareja o el objeto de mi Amor, ojo con eso. Probablemente esté asomándose una niñita o un niñito herido, sobreviviente de algún duelo del pasado que aún no hemos querido ver. ¿Con quién es realmente ese dolor? ¿Quién crees que te abandonó, no te prestó atención en el pasado o te maltrató? De pronto ahora no lo ves, pero ese dolor está allí y te impide comportarte desde el adulto sabio.

Desde la mujer o el hombre sabios entendemos que el otro no nos pertenece. Nuestra pareja decidió sentarse a nuestro lado en el tren y es libre de mirar a la ventana, sentarse en otro puesto, o bajarse en la próxima estación. Y lo más interesante es que tú también tienes esa libertad. Lo que sucede es que cuando una pareja decide viajar junta desea la libertad y el Amor permanecer uno al lado del otro no genera angustia, desesperación, presión u obligación. Se está allí desde el placer de aprender y evolucionar.

Como confío en mí puedo confiar en el otro, entiendo que mis dolores y rabias del pasado son mías y las de mi pareja son parte de su historia. Pero el adulto también comprende que no por azar se encontraron y que cada uno es reflejo del otro, si aparecen sombras, conductas en el otro que nos mueven, el adulto irá a revisarse primero antes de juzgar al otro, ¿qué tiene que ver la conducta de mi pareja conmigo? Los niños heridos se atacarán movidos por sus dolores, los adultos buscarán soluciones desde la Paz.

Para acercarse al adulto sabio hay que equilibrar la pareja interna, a la esencia femenina en ti, sanar cualquier dolor con las mujeres de tu sistema e igualmente con tu parte masculina, con los hombres de tu familia. Si no has integrado a tus padres dentro de ti, difícilmente podremos siquiera aceptar que otro se siente a nuestro lado en el tren.

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