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Cuando migramos vivimos los arquetipos de manera profunda y más consciente que en otras ocasiones.

Ya comenté una vez que el disconfort de la migración enseñaba algo, no sé qué, pero, vaya que es profundo. Hoy lo veo mejor.

En la peli “Del Revés” de Pixar (con la que discrepo en algunos puntos, pero otros me fascinan) nos muestran lo importante de las emociones que solemos reprimir o valorar, especialmente la tristeza.

En esta sociedad, pretendidamente igualitaria, reprimimos el arquetipo de la señora del hogar. Lamentablemente, consideramos que cuidar el hogar es inútil y nos rebaja, pero resulta ser que muchas de las que hemos migrado tenemos que cuidar de la casa o limpiar la casa de otros mientras “reiniciamos nuestras vidas” o qué se yo (para siempre?).

La imagen de la migración hedonista, en la que permanentemente vives en modo turista on, o que triunfarás rápidamente por tus titulaciones y prestigio ganado en instagram o snapchat, es la que se refleja en las redes.

Pero la diosa del hogar te espera al final de la ilusión, te enfrenta contigo, tu historia, tus prejuicios, tu ego y miles de años de reclamación. La diosa del hogar es Hestia, y era respetada por el resto del panteón griego (oh, los grandes) por custodiar el fuego eterno que los hacía posible a ellos, nada menos.

Cuando, lejos de los tuyos, sin trabajo ni papeles, sin dinero para pagar la habitación o casa, sin ubicación laboral o profesional, sientas que debes salir de casa “porque no estoy haciendo nada”, mírate en el espejo de Hestia. Ella no salía, no socializaba y no apabullaba a nadie, nadie la miraba, pero las grandiosas hazañas de los dioses, eran suyas de hecho.

Mira a tus hijos, a tu compañero, tu hogar que estás construyendo, como si de templos griegos se tratara, de la nada, con pura fe y convicción de que migrar fue lo mejor. Mira cómo cuidas el fuego, reconstruyes tus raíces y tu historia, en un lugar desconocido o que no esperabas llamar hogar y aún no sientes tuyo.

Permitamos que la incomodidad sea nuestra maestra, y que el silencio de este sublime arquetipo femenino nos nutra para hacernos fuertes en nuestra decisión.

Solo bajo su influjo llamarás “casa” a esta nueva realidad, y pondrás la alfombra de bienvenida a una nueva historia, amigos, economía, socios, empleo…

Toma tiempo y angustias, pero, como dice mi amiga Anaíz de @integrandolavida, confía en que “estamos alineados con fuerzas más grandes”.

No siempre estamos en el arquetipo de la amazona, puede ser duro, pero, bueno… la verdadera aventura es vivir en nuestros cuerpos emociones y experiencias variadas.

Sigamos aprendiendo.

 

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