Por: Nor Hall: La luna y la virgen

Hay un vacío que sienten en estos tiempos hombres y mujeres, que sospechan que su naturaleza femenina, como Perséfone, se ha ido al infierno. Dondequiera que exista tal vacío, tal brecha o ágape de dolor, la curación debe buscarse en la sangre de la misma herida. Es otra de las antiguas verdades alquímicas: “no se hará solución alguna, sino en la propia sangre”. Así, el vacío femenino no puede curarse en conjunción con lo masculino, sino más bien por una conjunción interna, por una reintegración de sus propias partes, por un recordar o reunificar el cuerpo de la madre/hija.

 

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