Por: Holanda Castro

 

La nueva versión de Maléfica ha sido blanco de críticas a favor y en contra, pero absolutamente apasionadas. Es lógico, el film habla de nuestra sombra y de cómo podemos lidiar o no con ella. Si no la has visto aún, no te preocupes, no te daré avances –aunque ¡muero por hacerlo!-, pero sí claves para leerla desde la maternidad, que es uno de los temas fuertes pero ocultos del film.

Me encantó la transmisión de valores acerca de la diferencia, cómo juzgamos a los otros a partir de nuestras costumbres y no de la diversidad. Cómo se encara la sabiduría de Aurora cuando la mayor parte de las veces juzgamos a los niños casi como seres vacíos. Cómo, quien dice padecer por nosotros, realmente lo hace por obligación o por interés e intenta manipularnos con falsedad.

Pero, en el fondo, prefiero que veamos como una película para nosotras  y no necesariamente como continuación del cuento de La Bella Durmiente, ni siquiera como explicación. La historia es a la vez eterna y nueva, la mujer traicionada que reacciona muy mal y el intertexto solo sirve para divertirnos. Mirémosla como una película nueva… y me atrevería a decir que para mayores.

La pregunta que más nos hacen es: ¿pueden verla los niños? Si ya están de más de 7, seguro hay comiquitas más violentas y sin valores a su disposición. Si son más pequeños, mi respuesta es: preguntémosles. Es oscura, con cuernos, hay dolor y traición expresos, hay muertes y sobre todo una historia relativamente compleja. Pero ha habido distintas respuestas de parte de los chicos. Mi hija, por ejemplo, no tiene interés en verla, la de Vida sí. Al contarle a Camila –mi hija- la historia, aún no se siente convencida de querer ver otro lado de la villana. Que ellos decidan si quieren encarar su oscuridad.

Ahora: ¿quieres tú encarar tu oscuridad? La verdad, tratar de entender si se justifica o no la acción de Maléfica es una lectura plana de la película y de la vida. Se hace lo que se pueda con el dolor. Pero, ¿qué haces para ocultarte de tu lado salvaje, el que cuida con humor y algo de oscuridad a tu hijo? ¿Qué haces con tu lado oscuro, el que te avergüenza? Eso es labor de todos los días, y las traiciones cotidianas nos ponen a prueba permanentemente.

Tu lado salvaje es el que le da pasión y valor a la crianza, tu lado claro (como las hadas tradicionales) habla de valores convencionales que pueden ser puestos a prueba y derrumbados, como la autoconfianza. Mientras, tu lado oscuro, al dejarlo aflorar –nada fácil ni bello, por cierto- es el único camino a la resiliencia, al perdón y a la redención.

Me atrevo a decir que nuestras hijas Auroras están esperando de nosotras que seamos más salvajes, menos sumisas a la pasión de nuestra cultura por la claridad. Sin duda eso las prepararía para ser reinas de sí mismas, para ser mujeres “despiertas”.

Actualización

Mi hija adoró Maléfica una vez la vio. Fin de una era.

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